jueves, 30 de diciembre de 2010

Premonition

Otra vez toca leer el mismo libro, fumar de la misma pipa, dormir en la misma cama... Todo sigue igual que siempre. Variaciones en cuanto a relaciones personales, amigos que vienen, amigos que marchan, y el curso de la vida incesante por mucho que uno quiera detenerlo. El simple hecho de correr y sentirte libre ante el radiante sol de hace seis primaveras, es algo que ya no te llena... Ahora te llena sentirte libre y sin prisa, ante una vista nublada de del transcurso vital, un condicionante que amolda y modela tu óptica a su antojo, para que, aun sin tú querer, veas la vida de una forma más agradable, porque aunque una sonrisa sea falsa, una sonrisa sigue siendo...
Ya no podemos marchar atrás, pero parece sin embargo que nos hemos quedado estancados en este presente, en el que ninguna libertad está absorta de condiciones, las ataduras, simbolo de control, lo único que hacen es referencia a su nombre... Atar, detener, discrepar ante nuestras posturas, manteniendo nuestra boca debajo de un agua que no quiere hacer ruido.

Otra vez a escribir lo de siempre, pero variando los términos, porque aunque sea algo ya escrito, al menos escrito está.

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