martes, 8 de diciembre de 2009

Onward Into Battle

El tiempo saluda pasando a mi lado. Me susurra al oido la previsibilidad del futuro. Muchos dicen de mí que soy un adivino, pero no hay más que ver... Todo ocurre según tengas previsto.

Imprégname de dolor... Hazme sentir inútil... Utilízame y deshazte de mí.

Yo como respuesta, y tras mucha experiencia adquirida, desefundaré toda la indiferencia que me sea posible.

¿Como?

Ni yo mismo aun he encontrado respuesta a esta cuestión... Me has hecho morir. Morir es dormir. Dormir, es soñar.

Sellaste mi boca. No queda mucho que decir, probablemente en un futuro, tampoco haya nuevas experiencias que compartir. Mi aventura aquí acaba.

Un futuro cuyo color de fondo es más oscuro que la nada, una vida sin aliento, sin compañía, sin nadie, yo mismo me exilio de toda ayuda. He escalado alto, he llegado más lejos de lo que pensaba, pero el precio de ello, es sufrir la más dura de las caidas.

La muerte no siempre es el fin de la vida. Mi cuerpo sigue en movimiento, pero mi espiritu ya descansa en paz.

Mas vale un valiente muerto, que un cobarde vivo.

He jugado mis cartas, y he perdido.

¿A qué esperas? Ya puedes destruirme sin reparo

¿Para qué quiero el honor? Mi objetivo era la felicidad, y la porté durante un tiempo, pero sin embargo, escapó de mis manos...

Consúmete vida, cual cigarro al devastador viento del otoño.

No hay comentarios:

Publicar un comentario