martes, 1 de junio de 2010

Pregúntate qué estás leyendo, pues mi pregunta es, '¿Qué estoy escribiendo?'

Ahora más que nunca no soy más que un criminal a tus ojos... Alguien que parece haber pasado por tu lado para entorpecer el curso de tu vida, una piedra más de todas las que encuentras en el transcurso vital. Un asesino que ha aniquilado tu inocencia, haciéndote ver con tus propios ojos, el apagado color del desengaño.

Son evidencias que saltaban a la vista... Tu creación aparentaba ser el evidente sentido de mis amargas noches, el motivo del pisar cada uno de estos dias, un campo de batalla obstaculizado en referencia al tiempo pasado. Ambas miradas se cruzaban... Transmisión de serenidad. Mis ojos seguían la reconfortante calidez que dejabas a tu paso, mientras que los tuyos indiferentes a mi situación, marcaban el tiempo de un sueño imposible. Mientras tanto el incremento de mi nerviosismo e incapacidad de habla, aumentaba considerablemente... ¿Qué hacía? ¿Por qué?

Creías ser una entre tantos... Te equivocabas... Eran tantos entre una...

Espectros rodeaban el sol, inquietos auguraban una absoluta desolación en breves momentos... Empatía como fiel compañera, desilusión como mayor enemiga. La agonía de saber que poco tiempo un espíritu aparentemente fluido, podía soportar semejantes impactos. Espectros que rodeaban la luna de la noche. La calidez de tu voz en mis sueños, esa voz que me arropaba y resguardaba del frio, contrastada con palabras y verdades que hacían de la fría distancia, un arma mortal.

Y finalmente caí... Caí abrumado ante tal grandeza, desolado como tantos más... Tu mirada se perdió en la oscuridad, tu voz desapareció entre el sonido del viento...

Una batalla perdida... Y un alma por reconstruir...

¿Sabes? Todo el mundo tiene tres pilares fundamentales en la vida... Un corazón con el que sentir... Apreciar sentimientos no experimentables por los cinco sentidos, experiencias absolutamente abstractas e incoherentes, todo ello con esa pequeña pero significativa pieza de nuestro ser... Un alma con el que viajar... Poder sentirte a mi lado todas las noches, sentir tu calor, y poder, de forma increible, derramar todo el amor en unas sensibles caricias, algo que solo podía hacer trasladando mi espectral componente al mundo de los sueños...

Y unos ojos, con los cuales transmitir todo ello... Ojos que gracias a ti vieron de forma física, el amor, el desengaño y la canonización de tan inexplicable plenitud... Retinas que modificaban la vista objetiva... Eras la más bella de las damas, la más sutil de las princesas...

Ahora, tengo que aguantar con el único pilar que me queda... Tú... Pues recuerda que mi corazón, alma y ojos, te fueron entregados de por vida.

Tuyos serán por siempre, haz lo que plazca a usía, reina de mi mundo, sol de mi campo de flores...

Y aunque esto no sea nada recíproco, tengo algo que decir, y que jamás te dije, a pesar de todo...

Te quiero.

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