La vida nos tiene prohibido soñar. En caso de hacerlo, tendremos que pagarlo con el mayor de nuestros desengaños.
No esperes, ni tan siquiera imagines, un final de novela romántica para tu vida, llegar a ser un heroe, convertirte en un famoso millonario, o posicionarte como un lider al cual seguir.
Eres quien eres, una persona normal, sin dinero, sin fama... Sin suerte...
No puedes hacer nada al respecto. Nada más aparte de trasladar tu realidad imaginaria ideal a tu cama todas las noches.
No esperes mirar sus ojos mientras la luz de la luna aparece de la más desapercibida de las formas. No esperes sentir sus cautivos aromas mientras la dulzura de su voz engrandece tu ser inundándolo de bellas palabras. No esperes llenarte de miel la boca... Saborear sus labios... Yacer desprendido de todo tipo de indumentaria hasta el amanecer, junto a ella.
Nunca ocurrirá en este mundo.
Soñar es posible. Recuerdo cuando podía palpar la calidez de tu suave rostro, tocar tu enmarañado pelo. También puedo recordar cuando cada uno de los poros de mi piel, degustaban tan sublime y angelical tacto... Pero así es... Solo lo recuerdo...
Soñar es posible. Vivir tales experiencias no es algo descabellado. Sentirte al lado suya, con el corazón palpitando, mientras ambas bocas, sienten el roce del tejido labial... Almas que sienten como dos cuerpos físicos pueden fundirse en un solo corazón... No es descabellado... Pero nunca esperes que esto sea recíproco...
Descabellado es, que ella sueñe contigo.
¡Desiste!
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