viernes, 11 de febrero de 2011

Cathedral

Quiero salir de aquí, quiero escapar de esto, prisión que inmola mi alma, busco liberarme, una alternativa a seguir entre estas cuatro paredes con cielo y sol.

Quiero ser alojado en la tribuna desde la cual los más mínimos detalles de tu rostro sean como una flor en el desierto, como la lluvia en verano, fría espectadora del nacer del sol. Quiero evocar todas mis enmiendas a posibles dioses que me escuchen, pues por probar, nada pierdo.

Deseo el roce de tu cuerpo como herencia de esta vida que me deja viudo de ilusiones, absorto de felicidad. Añoro tus cabellos acariciando mi rostro, como premio a algo que ni yo mismo logro entender.

Pido a aquello que nos haga viajar por las noches, que se acuerde más a menudo de mí, que no me deje abandonado entre las cuatro paredes de mi habitación, que tome mi mano, y que me lleve a lugares en los cuales mi preocupación no sea el estar atrapado entre muros.

Y por último, concédeme el descifrar más fragmentos de tan místico enigma, emparejado directamente a mí, a ti... A los dos... Sigamos en esta aventura de la que tú ni tan siquiera eres consciente.

Bienvenida a mi ficción.

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