Desgárrate al gritar, grita, porque al fin, lo mereces. Soñar es gratis, vivir también, pero vivir lo soñado requiere del pago de la paciencia y frialdad del alma, como tributo a la vida. La absoluta expresión de lo magnónico, hoy es mi aureo estandarte.
Un rojo cielo engulle verdes praderas, así como mágicas esencias embriagan desdichados espíritus errantes, obsoletos de felicidad.
Es el primer final de todo, aquí se acaba la historia, felizmente, con final, al menos por ahora. Lo bello antes era utópico, lo utópico hoy, es una realidad, como real es aquel cántico de los gorriones que contrastaba con la serenidad de tan distinguida velada.
Bienvenida al océano de la serenidad, al color azul de lo frío y cálido a la par.
Contrastando segundos de oro con desdichas personales, fallos de la humanidad, y desgracias ajenas, hoy el egocentrismo es sinónimo de automatización, no quiero pensar en mí, pero tengo que hacerlo.
Solo pido que la borrasca de otras ocasiones, no tape mi rojizo techo de ilusiones. Únicamente deseo, que el blanco de pureza e ilusión siga iluminando tu rostro, y que a la vez este, guie mi camino. Blanco, todo color en uno solo. Tú, todo mi sentir en una perfecta creación, la cual haría sentir a cualquiera de los dioses, la añoranza y dependencia de la droga de tu ser.
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