martes, 29 de septiembre de 2009

Hex Omega

Simplicidad y apariencias. Eso vengo a tratar hoy.

Con la simplicidad me refiero, a que la idea de escribir estos renglones viene de algo tan simple como estar echando mi cigarro nocturno en el ascensor, y haberme dado cuenta de que había un cartel en el cual estaba escrito: 'Prohibido fumar'.

Las reglas, y modales, a juicio de muchos, definen la personalidad de las personas, pues hoy en dia tiene más valor no hablar con la boca llena, que aportar tus ideas. Las personas no se definen por su educación, puesto que es algo que se puede definir a lo largo de la vida, sino por su personalidad, por quienes son de verdad.

Algo parecido ocurre a lo tratado hoy. Tú eras un angel, que pasó a ser diablo. Tu afabilidad a la hora de mediar palabra, tu compleja personalidad, hacían de ti, alguien diferente. Pero reflexionando respecto a tu forma de ser, uno se da cuenta, de que eres una más. Alguien que se muestra tal y como no es, que arma su mano derecha cuando vuelves la vista a otro lugar.

Y seré breve. Esta vez, tu has descuidado la vista. Y no hay perdón que valga, pues puede que aun quede algo, pero nada comparable a mi odio.

jueves, 24 de septiembre de 2009

Weakness

Una vez, tres hermanos se perdieron por el bosque de la vida... El menor se llamaba Regularidad, el mayor Plenitud, y el restante, Fracaso... Llevando a cabo la dura travesía se encontraron con que el lugar se dividía en 3 caminos. Dos de ellos, difícilmente accesibles, y con mucha similitud, y el otro, apacible, sin apenas obstaculos... Los hermanos decidieron dividirse para que cada uno de ellos escogiese un camino. Plenitud y Fracaso escogieron ambos, los caminos difíciles, mientras que Regularidad escogió el fácil...

La travesía entonces fué dividida en tres partes. Regularidad tuvo una travesía sin muchos percances y bastante apacible. El camino era tal y como se veía, fácil, sin complicaciones. Tras finalizarlo, llegó a otro bosque, muy similar al anterior. En el no había nada especial. Árboles, plantas, el cantar de algunos pájaros y una leve brisa que hacía danzar a las hojas de los árboles. En aquel lugar, se respiraban aires de tranquilidad. No había peligro, pero tampoco nada especial.

Plenitud tuvo que solventar muchos problemas. Animales salvajes le atacaron, las raíces obstaculizaban su paso, no habia agua... Pero con constancia prosiguió con el trayecto con valor y entereza. A la mitad del camino, comenzó a pensar si su elección había sido la correcta, y tras un tiempo de meditación, se dió cuenta de que tenía que arriesgar. Logró llegar al lugar... En el se encontraba un lugar maravilloso. Pintorescas flores y el sonido de la naturaleza en su mayor explendor, adornaban el paisaje de una forma preciosa. En aquel lugar, era como si la felicidad brotase de las flores. Era el paraíso en medio de un sombrío bosque...

Fracaso, al igual que su hermano mayor, tuvo muchísimos problemas para proseguir su camino. Obstáculos que debía afrontar, animales que entorpecían la travesía, y demás problemas... A mitad del camino, al igual que Plenitud, se preguntó si escoger ese camino había sido correcto. Llegó a la conclusión de que se había equivocado, y quiso retroceder. Entonces, tropezó con la raíz de un corpulento árbol, y el estruendo que ocasionó la caída, llamó la atención a los animales salvajes de la zona. Fracaso fué comido por estos.

La reflexión de esta simple historia que acabo de inventar es fácil. Siempre tenemos distintas opciones que escoger. La fácil normalmente nos dara una felicidad regular, una vida sin altibajos, pero tampoco grandes alegrías. Sin embargo, un camino difícil puede desembocar en dos posibilidades como son el fracaso o la plenitud. Aquél humano que sepa solventar sus problemas con cabeza, habiendo escogido la opción más delicada, logrará superar los malos momentos de su vida, hasta que de con su objetivo, y su felicidad sea plena. Sin embargo, si uno pierde la esperanza a mitad del camino, un abismo de desolación invadirá nuestros pensamientos, haciendo de nuestra vida un continuo castigo.

martes, 22 de septiembre de 2009

Beneath The Mire

Claras aguas, que el tiempo se molestó en envejecer...

Cuando yo andaba por aquellas cristalinas corrientes, todo era calmado... Nada decisivo ocurría. La vida era tan fácil como escribir estas simples lineas. Todo era claro, simple, agradable. Pero el tiempo, complica todo. Decisiones que has de tomar, problemas que has de afrontar, y ante todo, gente que debes aguantar.

La verdad acompaña al tiempo con esmero, y siempre preparada para estacarte la espalda con brutalidad. La ignorancia tal vez a veces sea sinónimo de felicidad, pero estas verdades siempre te proporcionaran la ira necesaria para llevar a cabo cualquiér tipo de venganza... Ironías de la vida o no, las tornas ahora han cambiado. El juego continúa, y ahora está en tu contra. No va a ser nada fácil tu vida después de saber el tipo de persona que eres. Incluso, la sabiduría de la vida ya te está poniendo en el lugar que te mereces. Pierdes gente, amigos, credibilidad, personalidad... Lo pierdes todo contra mí, pues el juego a largo plazo es mi especialidad, y una cosa dejaré clara, puedo salir mal parado, pero, nunca pierdo.

Por meterme en este juego, salgo escaldado de algo que me hubiera gustado que permaneciese intacto. La comodidad de saber que siempre tienes a alguien cuyos hombros se servirán para reposar, cuyos brazos te abrazarán, transmitiendote confianza y afecto... Ahora, por culpa de este juego, todo se me va de las manos... Y sí, saldré muy dolido, con pocos alicientes para la vida. Pero tú no vas a tener ni quién te escuche.

Las calmadas aguas, el tiempo convirtió en fango y barro, tal vez poco accesible, pero no imposible de atravesar. Me hundo, pero, tú lo harás antes.

lunes, 7 de septiembre de 2009

Seed

Tierras fértiles sin semilla. Alguien tuvo que plantarla...

La semilla del amor en mí creció con fuerza, fuertes brotes, al igual que la intensidad con la que yo sentía mi eterna adoración hacia tu ser. Fué regada con insistencia, y alimentada a base de ilusiones, palabras, y momentos. Su fuerza cada vez era mayor. Toda planta da sus frutos, mientras que esta solo quedó en bellas flores y pintorescas hojas. No dió para más.

En mí creció esa semilla, cuyas espinas rasgaban mi corazón y mostraban el llanto de forma incontrolada.

Las explicaciones para dar a entender que el amor es lo más bello y triste a su vez, son numerosas. La euforia de saber que hay algo a lo que aprecias más que tu vida, sin duda, no tiene ningún precio posible. La indiferencia, sin embargo, es la peor aliada de este maldito sentimiento.
El amor mutuo, tal vez no exista. Sería fácil poder elegir una persona de la que hacer nuestra razón de vida, pero esa persona muy difícilmente te elegirá a ti. Es el maldito dilema de toda relación... ¿Ella te quiere? -Sí- Responden la gran mayoría con convicción. Ojalá esa inocencia estuviese presente en todos los corazones del mundo. La ingenuidad de estar convencido de esto, es producto de muchas decepciones. Nunca podrás saber si ella/él te quiere de verdad. Aún no nos ha sido otorgada la posibilidad de leer la mente. Por tanto y por ahora, el mayor aliado para no encajar los golpes con debilidad, es conocer experiencias ajenas. Todos acabamos mal. ¿Es por ello por lo que el amor ''da asco''?

En estos casos, la decisión es tu mejor amiga. Sentenciar el amor. Cortar de raiz la planta, acabar con las bellas flores que en ella florecen. Era bonita, pero sus espinas eran punzantes cual afilada lanza.

¿Y cual es el problema entonces? El fruto estaba creciendo... La semilla ha vuelto a caer... Y de nuevo brota.

Tal vez no deba sentenciar mi amor por ti, sino sentenciar mi vida como una continua desgracia.

Y en mí brotó esa semilla, culpable de todas mis lagrimas y temores.

Debería contemplar este cambio, renegarme de él, y marchar.