Una vez, tres hermanos se perdieron por el bosque de la vida... El menor se llamaba Regularidad, el mayor Plenitud, y el restante, Fracaso... Llevando a cabo la dura travesía se encontraron con que el lugar se dividía en 3 caminos. Dos de ellos, difícilmente accesibles, y con mucha similitud, y el otro, apacible, sin apenas obstaculos... Los hermanos decidieron dividirse para que cada uno de ellos escogiese un camino. Plenitud y Fracaso escogieron ambos, los caminos difíciles, mientras que Regularidad escogió el fácil...
La travesía entonces fué dividida en tres partes. Regularidad tuvo una travesía sin muchos percances y bastante apacible. El camino era tal y como se veía, fácil, sin complicaciones. Tras finalizarlo, llegó a otro bosque, muy similar al anterior. En el no había nada especial. Árboles, plantas, el cantar de algunos pájaros y una leve brisa que hacía danzar a las hojas de los árboles. En aquel lugar, se respiraban aires de tranquilidad. No había peligro, pero tampoco nada especial.
Plenitud tuvo que solventar muchos problemas. Animales salvajes le atacaron, las raíces obstaculizaban su paso, no habia agua... Pero con constancia prosiguió con el trayecto con valor y entereza. A la mitad del camino, comenzó a pensar si su elección había sido la correcta, y tras un tiempo de meditación, se dió cuenta de que tenía que arriesgar. Logró llegar al lugar... En el se encontraba un lugar maravilloso. Pintorescas flores y el sonido de la naturaleza en su mayor explendor, adornaban el paisaje de una forma preciosa. En aquel lugar, era como si la felicidad brotase de las flores. Era el paraíso en medio de un sombrío bosque...
Fracaso, al igual que su hermano mayor, tuvo muchísimos problemas para proseguir su camino. Obstáculos que debía afrontar, animales que entorpecían la travesía, y demás problemas... A mitad del camino, al igual que Plenitud, se preguntó si escoger ese camino había sido correcto. Llegó a la conclusión de que se había equivocado, y quiso retroceder. Entonces, tropezó con la raíz de un corpulento árbol, y el estruendo que ocasionó la caída, llamó la atención a los animales salvajes de la zona. Fracaso fué comido por estos.
La reflexión de esta simple historia que acabo de inventar es fácil. Siempre tenemos distintas opciones que escoger. La fácil normalmente nos dara una felicidad regular, una vida sin altibajos, pero tampoco grandes alegrías. Sin embargo, un camino difícil puede desembocar en dos posibilidades como son el fracaso o la plenitud. Aquél humano que sepa solventar sus problemas con cabeza, habiendo escogido la opción más delicada, logrará superar los malos momentos de su vida, hasta que de con su objetivo, y su felicidad sea plena. Sin embargo, si uno pierde la esperanza a mitad del camino, un abismo de desolación invadirá nuestros pensamientos, haciendo de nuestra vida un continuo castigo.
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