Tierras fértiles sin semilla. Alguien tuvo que plantarla...
La semilla del amor en mí creció con fuerza, fuertes brotes, al igual que la intensidad con la que yo sentía mi eterna adoración hacia tu ser. Fué regada con insistencia, y alimentada a base de ilusiones, palabras, y momentos. Su fuerza cada vez era mayor. Toda planta da sus frutos, mientras que esta solo quedó en bellas flores y pintorescas hojas. No dió para más.
En mí creció esa semilla, cuyas espinas rasgaban mi corazón y mostraban el llanto de forma incontrolada.
Las explicaciones para dar a entender que el amor es lo más bello y triste a su vez, son numerosas. La euforia de saber que hay algo a lo que aprecias más que tu vida, sin duda, no tiene ningún precio posible. La indiferencia, sin embargo, es la peor aliada de este maldito sentimiento.
El amor mutuo, tal vez no exista. Sería fácil poder elegir una persona de la que hacer nuestra razón de vida, pero esa persona muy difícilmente te elegirá a ti. Es el maldito dilema de toda relación... ¿Ella te quiere? -Sí- Responden la gran mayoría con convicción. Ojalá esa inocencia estuviese presente en todos los corazones del mundo. La ingenuidad de estar convencido de esto, es producto de muchas decepciones. Nunca podrás saber si ella/él te quiere de verdad. Aún no nos ha sido otorgada la posibilidad de leer la mente. Por tanto y por ahora, el mayor aliado para no encajar los golpes con debilidad, es conocer experiencias ajenas. Todos acabamos mal. ¿Es por ello por lo que el amor ''da asco''?
En estos casos, la decisión es tu mejor amiga. Sentenciar el amor. Cortar de raiz la planta, acabar con las bellas flores que en ella florecen. Era bonita, pero sus espinas eran punzantes cual afilada lanza.
¿Y cual es el problema entonces? El fruto estaba creciendo... La semilla ha vuelto a caer... Y de nuevo brota.
Tal vez no deba sentenciar mi amor por ti, sino sentenciar mi vida como una continua desgracia.
Y en mí brotó esa semilla, culpable de todas mis lagrimas y temores.
Debería contemplar este cambio, renegarme de él, y marchar.
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