Sabía a ciencia cierta que aquel retrato no le pertenecia, pero sin embargo, también conocía su necesidad de portartlo. Continuó andando sin un rumbo fijo y poco abrigado para las temperaturas que en ese momento se estaban dando.
De repente un chico muy bien vestido y de corte físico portentoso, le detuvo:
-Creo que tienes algo que me pertenece.
-Yo creo que solo lo quieres para adornar las cuatro paredes en las que vives.
-¿Para qué iba a utilizarlo entonces?
-Para hablar con él, para acariciarlo, darle todos los caprichos que me pida y para que de luz a una vida prematuramente apagada.
El corpulento chico se abalanzó sobre él debido a la ira que le había ocasionado escuchar dichas palabras. Nunca jamás había oído semejante discurso para obtener la falsa posesión de aquel retrato.
Estaba dolorido, había perdido el retrato y además, lloraba de ira al saber que la única utilidad que iba a tener era meramente decorativa.
-''Es un taladro en el alma. La perfección va a ser inutilizada cuando yo ya tengo todos los métodos para darle su auténtica utilidad. Ahora está perdido...''
Pero él sabía que no iba a ser para siempre. Seguiría dejando su vida para portar aquella bella imagen aunque solo unos segundos más fueran. Sabía que él era el único que completaba lo casi perfecto.
-''El retrato tiene un defecto, pero la única virtud que he adquirido en esta vida, es la que complementa esa perfección casi fijada''.
Adquirió de repente, el don de saber dónde estaba aquel retrato en todo momento. Fijó su primera visita a los días siguientes. Quería conocer el estado de la imagen, y nadie se lo impediría...
Ni él mismo.
martes, 31 de mayo de 2011
martes, 24 de mayo de 2011
Blood Portrait (Sentence Pt. IV)
Esa era la estampa. Qué desdicha la suya, un loco abandonado a la nterperie en una caverna repleta de retinas sumidas en el desprecio y el prejuicio. Un necio predestinado a contar segundos en una oscura calle. Él siempre decía que la divinidad estaba muy cerca, y que tenía el poder de nunca envejecer.
Tras las nubes volvió a traslucir una luna que iba apareciendo con soltura en la escena cual talentoso actor, involucrada permanentemente en la poca luz de esa noche.
Él apostaría la cabeza a que la perfección estaba prácticamente a su lado, y sin embargo, aislada absolutamente de su mundo, a pesar de la existencia de coloquios recíprocos con ella.
-¿Cómo salir de aquí?- se preguntaba.
Siempre había pensado que la fórmula para acabar con su desdicha era el hallazgo de lo exacto, el no fallar en nada. Consideraba que las cosas se hacían equitativamente mediante la reflexión y la acción, pero sus desordenados criterios siempre le negaban el permiso para dar paso a la acción.
Era prisionero de él mismo, y sin embargo, lo veía como un juego, el reto de tener que salir de sí mismo. Mientras marchaba caminando sobre una lluvia cada vez más fuerte, encontró un retrato. Lo cogió mientras se le oía decir algo.
-Es la perfección.
Tras esto, volvió a quedarse allí, observando aquella imagen durante horas, a pesar de que la temperatura comenzaba a bajar alarmantemente.
Él no tenía frío, o mejor dicho, el frío era un alfiler en la mano derecha mientras que el retrato era un clavo que atravesaba todo su brazo izquierdo. Solo notaba dolorido el brazo izquierdo, a pesar de que de la mano derecha, comenzaba a brotar sangre vastamente.
El sol iluinó las calles y, él, seguía allí, impenetrable y observando atentamente el retrato.
Acto seguido, hizo un gesto de determinación con el brazo derecho, tomo el retrato y comenzó a caminar sin rumbo alguno.
Tras las nubes volvió a traslucir una luna que iba apareciendo con soltura en la escena cual talentoso actor, involucrada permanentemente en la poca luz de esa noche.
Él apostaría la cabeza a que la perfección estaba prácticamente a su lado, y sin embargo, aislada absolutamente de su mundo, a pesar de la existencia de coloquios recíprocos con ella.
-¿Cómo salir de aquí?- se preguntaba.
Siempre había pensado que la fórmula para acabar con su desdicha era el hallazgo de lo exacto, el no fallar en nada. Consideraba que las cosas se hacían equitativamente mediante la reflexión y la acción, pero sus desordenados criterios siempre le negaban el permiso para dar paso a la acción.
Era prisionero de él mismo, y sin embargo, lo veía como un juego, el reto de tener que salir de sí mismo. Mientras marchaba caminando sobre una lluvia cada vez más fuerte, encontró un retrato. Lo cogió mientras se le oía decir algo.
-Es la perfección.
Tras esto, volvió a quedarse allí, observando aquella imagen durante horas, a pesar de que la temperatura comenzaba a bajar alarmantemente.
Él no tenía frío, o mejor dicho, el frío era un alfiler en la mano derecha mientras que el retrato era un clavo que atravesaba todo su brazo izquierdo. Solo notaba dolorido el brazo izquierdo, a pesar de que de la mano derecha, comenzaba a brotar sangre vastamente.
El sol iluinó las calles y, él, seguía allí, impenetrable y observando atentamente el retrato.
Acto seguido, hizo un gesto de determinación con el brazo derecho, tomo el retrato y comenzó a caminar sin rumbo alguno.
Snake Of June (Sentence Pt. III)
Recuperación de la conciencia, estaba ahí, rodeado de desconocidos, mirando, analiando gente aparentemente paralela. El dia en si era cálido, el cielo estaba anaranjado, y transmitía esa clásica sensación de nostalgia, emulando un sistema que capapulta a las personas a tiempos pasados mejores. El viento creaba una atmósfera de película.
Decepcionado con el mundo en el cual estaba sumergido, se dirigió a otro lugar en el cual le fuera más fácil meditar. La noche sustituyó esa nostalgia de primavera para dar paso a la absoluta decadencia del alma. De repente, notó como algo escapaba de su boca.
-Mierda- dijo decepcionado.
Se sentía solo, una soledad que él solo, había buscado. No tenía a nadie, solo a él y a él mismo, y solo disponía de la compañía de una luna que la miraba con sospecha. De repente, como si de un loco se tratara, comenzó a conversar con la luna.
-Eres bella pero, no aportas nada.
Tras un espacio de tiempo, oyó una vo en su interior:
-Mírate, tú tampoco aportas nada, y para colmo careces de esa luminosidad de la cual estoy dotada.
-Yo no tengo nada que iluminar.
De repente, el cielo se nubló y comenzó a precipitarse una lluvia intensa e incómoda.
Decepcionado con el mundo en el cual estaba sumergido, se dirigió a otro lugar en el cual le fuera más fácil meditar. La noche sustituyó esa nostalgia de primavera para dar paso a la absoluta decadencia del alma. De repente, notó como algo escapaba de su boca.
-Mierda- dijo decepcionado.
Se sentía solo, una soledad que él solo, había buscado. No tenía a nadie, solo a él y a él mismo, y solo disponía de la compañía de una luna que la miraba con sospecha. De repente, como si de un loco se tratara, comenzó a conversar con la luna.
-Eres bella pero, no aportas nada.
Tras un espacio de tiempo, oyó una vo en su interior:
-Mírate, tú tampoco aportas nada, y para colmo careces de esa luminosidad de la cual estoy dotada.
-Yo no tengo nada que iluminar.
De repente, el cielo se nubló y comenzó a precipitarse una lluvia intensa e incómoda.
Follow The Signs (Sentence Pt. II)
Inmerso en una absoluta soledad en la indiferencia de la gente, siempre relegado a un lugar por debajo de lo especulado.
A nadie le gusta estar en dicha situación, pero la personalidad de los individuos que te rodean suele ser paupérrima. Solo alguien especial puede sacarte de dicho pozo. ¿Qué ocurre cuando éste no está, o en el peor de los casos, no existe? Limitarse a tratar de sortearlo y ser paciente. Ahogado en lágrimas ajenas de poca incumbencia personal, una cuerda atada a un cubo roto que las deja escapar, oscuridad y paredes resbaladizas. Un sitio horrible en definitiva, pero un sitio en el cual conocerte a ti mismo, e incluso a los demás, pues si pasas por el lado de la gente, te dirán ''Hola''. Si te ven en el pozo, lo más bello que saldrá de sus gragantas será ''imbecil''.
El sol reseca las paredes y me permite salir de este. Cuál era mi sorpresa, cuando desperté, y la vi a ella acurrucada a mi lado...
-¡Eh, tú, despierta!
-Despierto estoy
¿De verás lo crees?
-Sí
-Mientes
-Déjame estar despierto en mi letargo, por favor.
A nadie le gusta estar en dicha situación, pero la personalidad de los individuos que te rodean suele ser paupérrima. Solo alguien especial puede sacarte de dicho pozo. ¿Qué ocurre cuando éste no está, o en el peor de los casos, no existe? Limitarse a tratar de sortearlo y ser paciente. Ahogado en lágrimas ajenas de poca incumbencia personal, una cuerda atada a un cubo roto que las deja escapar, oscuridad y paredes resbaladizas. Un sitio horrible en definitiva, pero un sitio en el cual conocerte a ti mismo, e incluso a los demás, pues si pasas por el lado de la gente, te dirán ''Hola''. Si te ven en el pozo, lo más bello que saldrá de sus gragantas será ''imbecil''.
El sol reseca las paredes y me permite salir de este. Cuál era mi sorpresa, cuando desperté, y la vi a ella acurrucada a mi lado...
-¡Eh, tú, despierta!
-Despierto estoy
¿De verás lo crees?
-Sí
-Mientes
-Déjame estar despierto en mi letargo, por favor.
.
Quién quiera que sea el que hay ahí arriba, que me quite de en medio ya, por favor. Que apunte a mi cabeza y me mande al infierno.
miércoles, 18 de mayo de 2011
A Parenthesis Into Eternity (Sentence Pt. I)
¿Qué ocurriría si tuvieras que plasmar el conjunto de toda imagen que atravesara tus pensamientos, acompañada de sus consecuencias en lo que a conductas respecta? Seguramente requerirías de miles de bolígrafos, papel en industrial cantidad y un abismal empeño.
Veo dos cómplices enfrentados entre sí sin ellos mismos estar al tanto de ello. El deleite de ver todo cuanto llevan a cabo como empresa, y el morbo de ver como se atacan entre ellos inconscientes.
Veo un rosal apuntando a la luna, desconociendo la existencia del sol. La tristea de ver como dicha planta se decide antes por lo extravagante que por lo benigno.
Veo un desierto, hambre en cda esquina y poca fuerza para seguir adelante. Me enfurece el hecho de disponer del sentido de la vista únicamente para asimilar imágenes degradantes.
Lo veo, veo la supremacía de mis ideas, veo como zafarme de tales garras, por una vez, creo haber encontrado el método.
Millones entre uno... No saben que el uno son ellos y los millones, soy yo.
Veo dos cómplices enfrentados entre sí sin ellos mismos estar al tanto de ello. El deleite de ver todo cuanto llevan a cabo como empresa, y el morbo de ver como se atacan entre ellos inconscientes.
Veo un rosal apuntando a la luna, desconociendo la existencia del sol. La tristea de ver como dicha planta se decide antes por lo extravagante que por lo benigno.
Veo un desierto, hambre en cda esquina y poca fuerza para seguir adelante. Me enfurece el hecho de disponer del sentido de la vista únicamente para asimilar imágenes degradantes.
Lo veo, veo la supremacía de mis ideas, veo como zafarme de tales garras, por una vez, creo haber encontrado el método.
Millones entre uno... No saben que el uno son ellos y los millones, soy yo.
sábado, 14 de mayo de 2011
Dark Matter Dimensions
Son los primeros días carentes de esa magia que ya desapareció. La asimilación de conceptos es sencilla, aunque ya de nada sirve interpretarlos. Los cigarros sentado al sol han pasado de ser el momento de calma y paz a algo rutinario y pesado a pesar de éste ser necesario.
El nuevo deleite de esta vida es el sueño sin imagen, el morir una hora, el no existir para luego cargar con esa putrefacción progresiva de la mente, alimentada por notas que se asemejan a un mecanismo preciso y sin error alguno. La perfección entre percusiones de trozos de plástico, nylon, piel, madera y cajas de resonancia, acompañadas de voces que pasan de ser cantos celestiales al más desgarrado de los gritos.
Con estos sonidos en mente, la planificación se simplifica hasta el punto de que tan íntegro orden, resta importancia al resto de cosas, hasta que...
Abres los ojos, y todo cuanto estabas, baja escalones de forma vertiginosa en tus consideraciones.
Las preocupaciones propias ahora son lo importante. Nadie va a ayudarme y pensaba hacerlo, nunca viene mal una dosis de voracidad, aun a sabiendas de que la mente es tan estúpida de por si, que la vuelta al altruismo es algo más que evidente, hablando en futuro y aun en contra de mis voluntades.
PD: Sácame de aquí, por favor.
El nuevo deleite de esta vida es el sueño sin imagen, el morir una hora, el no existir para luego cargar con esa putrefacción progresiva de la mente, alimentada por notas que se asemejan a un mecanismo preciso y sin error alguno. La perfección entre percusiones de trozos de plástico, nylon, piel, madera y cajas de resonancia, acompañadas de voces que pasan de ser cantos celestiales al más desgarrado de los gritos.
Con estos sonidos en mente, la planificación se simplifica hasta el punto de que tan íntegro orden, resta importancia al resto de cosas, hasta que...
Abres los ojos, y todo cuanto estabas, baja escalones de forma vertiginosa en tus consideraciones.
Las preocupaciones propias ahora son lo importante. Nadie va a ayudarme y pensaba hacerlo, nunca viene mal una dosis de voracidad, aun a sabiendas de que la mente es tan estúpida de por si, que la vuelta al altruismo es algo más que evidente, hablando en futuro y aun en contra de mis voluntades.
PD: Sácame de aquí, por favor.
martes, 10 de mayo de 2011
The Path Of Least Resistance
Tres de la tarde, sensación de bienestar y un viaje más largo de lo esperado.
Kilómetros enmascarados en escasos metros, que ocultan un auténtico laberinto, de esos en los cuales si entras, luego no sabes salir.
Minutos que son horas. Lineas de colores sin sentido que voltean ante mi única y atenta mirada.
Mirillas tras los ojos, cañones en los labios.
La confortabilidad estaba a la orden del dia, constrastada con la deforme visión del ser humano en dicho momento. Espejos que me robaron cinco minutos de mi vida.
Una llega al destino más que engañosa.
El esperado descanso tendría que esperar tras una enorme falta de orientación.
¿Dónde estaba? Solo supe situarme al ver esa barra, que escondia mi salida a todos los males presente. Pasar de un estado a otro, o tal vez, unir la fuerza de ambos. Y ahora, fue el turno de cuatro paredes con mensajes dibujas en ellas, a la hora de robarme más minutos de mi vida, minutos negros. Sin darme cuenta había llegado al génesis del declive de tan sustanciosa contaminación, las cosas volvían a ser iguales, pero, más simples que nunca. Se depuró todo lo embriagante de mi cuerpo.
Todo murió en ese instante.
El vacío de saber que esa magia de la cual te servías ya no esta a tu entera disposición.
La decepción de pasar de ficción a realidad, donde los hechos carecen de ese aire fresco y renovado.
La monotonía que supone una visión vitalicea comparable a un libro en blanco, con hojas idénticas entre si, y únicamente distinguidas por su numeración.
Augurios de cambios radicales van atravesando la frontera de lo inexistente y lo evidente, y yo con ellos, me sumerjo en la dulce simplificación, en la inutilidad de complejas reflexiones o tesis sin más fundamento que una palabrería más que desgastada debido a su frecuente uso.
Disfrute usted en este nuevo mundo, de risas que no son más que escudo de la inexperiencia, continuos sucesos que memoran a tu comienzo como persona, cuando tu vida giraba en torno a un trozo de cuero esférico.
Adiós a la ficción, a la magia, a la complejidad. Ahora vivo como alguien normal... Todo lo anterior ahora no es más que ceniza.
Ceniza impregnada de magia.
Kilómetros enmascarados en escasos metros, que ocultan un auténtico laberinto, de esos en los cuales si entras, luego no sabes salir.
Minutos que son horas. Lineas de colores sin sentido que voltean ante mi única y atenta mirada.
Mirillas tras los ojos, cañones en los labios.
La confortabilidad estaba a la orden del dia, constrastada con la deforme visión del ser humano en dicho momento. Espejos que me robaron cinco minutos de mi vida.
Una llega al destino más que engañosa.
El esperado descanso tendría que esperar tras una enorme falta de orientación.
¿Dónde estaba? Solo supe situarme al ver esa barra, que escondia mi salida a todos los males presente. Pasar de un estado a otro, o tal vez, unir la fuerza de ambos. Y ahora, fue el turno de cuatro paredes con mensajes dibujas en ellas, a la hora de robarme más minutos de mi vida, minutos negros. Sin darme cuenta había llegado al génesis del declive de tan sustanciosa contaminación, las cosas volvían a ser iguales, pero, más simples que nunca. Se depuró todo lo embriagante de mi cuerpo.
Todo murió en ese instante.
El vacío de saber que esa magia de la cual te servías ya no esta a tu entera disposición.
La decepción de pasar de ficción a realidad, donde los hechos carecen de ese aire fresco y renovado.
La monotonía que supone una visión vitalicea comparable a un libro en blanco, con hojas idénticas entre si, y únicamente distinguidas por su numeración.
Augurios de cambios radicales van atravesando la frontera de lo inexistente y lo evidente, y yo con ellos, me sumerjo en la dulce simplificación, en la inutilidad de complejas reflexiones o tesis sin más fundamento que una palabrería más que desgastada debido a su frecuente uso.
Disfrute usted en este nuevo mundo, de risas que no son más que escudo de la inexperiencia, continuos sucesos que memoran a tu comienzo como persona, cuando tu vida giraba en torno a un trozo de cuero esférico.
Adiós a la ficción, a la magia, a la complejidad. Ahora vivo como alguien normal... Todo lo anterior ahora no es más que ceniza.
Ceniza impregnada de magia.
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