martes, 10 de mayo de 2011

The Path Of Least Resistance

Tres de la tarde, sensación de bienestar y un viaje más largo de lo esperado.

Kilómetros enmascarados en escasos metros, que ocultan un auténtico laberinto, de esos en los cuales si entras, luego no sabes salir.

Minutos que son horas. Lineas de colores sin sentido que voltean ante mi única y atenta mirada.

Mirillas tras los ojos, cañones en los labios.

La confortabilidad estaba a la orden del dia, constrastada con la deforme visión del ser humano en dicho momento. Espejos que me robaron cinco minutos de mi vida.

Una llega al destino más que engañosa.

El esperado descanso tendría que esperar tras una enorme falta de orientación.

¿Dónde estaba? Solo supe situarme al ver esa barra, que escondia mi salida a todos los males presente. Pasar de un estado a otro, o tal vez, unir la fuerza de ambos. Y ahora, fue el turno de cuatro paredes con mensajes dibujas en ellas, a la hora de robarme más minutos de mi vida, minutos negros. Sin darme cuenta había llegado al génesis del declive de tan sustanciosa contaminación, las cosas volvían a ser iguales, pero, más simples que nunca. Se depuró todo lo embriagante de mi cuerpo.

Todo murió en ese instante.

El vacío de saber que esa magia de la cual te servías ya no esta a tu entera disposición.

La decepción de pasar de ficción a realidad, donde los hechos carecen de ese aire fresco y renovado.

La monotonía que supone una visión vitalicea comparable a un libro en blanco, con hojas idénticas entre si, y únicamente distinguidas por su numeración.

Augurios de cambios radicales van atravesando la frontera de lo inexistente y lo evidente, y yo con ellos, me sumerjo en la dulce simplificación, en la inutilidad de complejas reflexiones o tesis sin más fundamento que una palabrería más que desgastada debido a su frecuente uso.

Disfrute usted en este nuevo mundo, de risas que no son más que escudo de la inexperiencia, continuos sucesos que memoran a tu comienzo como persona, cuando tu vida giraba en torno a un trozo de cuero esférico.

Adiós a la ficción, a la magia, a la complejidad. Ahora vivo como alguien normal... Todo lo anterior ahora no es más que ceniza.

Ceniza impregnada de magia.

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