Inmerso en una absoluta soledad en la indiferencia de la gente, siempre relegado a un lugar por debajo de lo especulado.
A nadie le gusta estar en dicha situación, pero la personalidad de los individuos que te rodean suele ser paupérrima. Solo alguien especial puede sacarte de dicho pozo. ¿Qué ocurre cuando éste no está, o en el peor de los casos, no existe? Limitarse a tratar de sortearlo y ser paciente. Ahogado en lágrimas ajenas de poca incumbencia personal, una cuerda atada a un cubo roto que las deja escapar, oscuridad y paredes resbaladizas. Un sitio horrible en definitiva, pero un sitio en el cual conocerte a ti mismo, e incluso a los demás, pues si pasas por el lado de la gente, te dirán ''Hola''. Si te ven en el pozo, lo más bello que saldrá de sus gragantas será ''imbecil''.
El sol reseca las paredes y me permite salir de este. Cuál era mi sorpresa, cuando desperté, y la vi a ella acurrucada a mi lado...
-¡Eh, tú, despierta!
-Despierto estoy
¿De verás lo crees?
-Sí
-Mientes
-Déjame estar despierto en mi letargo, por favor.
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